En el primer día sin control de cambios en Argentina, hemos observado una depreciación moderada del peso frente al dólar. La medida implementada por el gobierno de Javier Milei marca un hito en la política económica del país, eliminando restricciones que han estado vigentes desde 2019. Aunque muchos temían una caída abrupta de la moneda local, las transacciones iniciales muestran un comportamiento relativamente estable. Este cambio fundamental en la economía argentina viene respaldado por importantes préstamos internacionales y promete, según el gobierno, ser el camino hacia la estabilidad económica. Sin embargo, la sociedad argentina observa con cautela estos movimientos, consciente de los desafíos que enfrenta un país con alta inflación y un mercado laboral precario.
Liberación del mercado cambiario argentino
“Hoy somos más libres”, declaró el presidente Javier Milei en una entrevista radiofónica este lunes, celebrando el fin de lo que describió como “un monstruo” y “una de las cadenas más pesadas” que oprimía la economía argentina. El mandatario se refería al control de cambios que limitaba a los ciudadanos a comprar únicamente 200 dólares mensuales durante los últimos seis años.
El peso argentino cerró su primer día de flotación en 1.230 unidades por dólar, según datos de Banco Nación. Esta cifra representa una depreciación del 12% respecto al viernes anterior. Sin embargo, el valor se mantuvo dentro de la banda de flotación establecida por las autoridades (entre 1.000 y 1.400 pesos), sin que fuera necesaria la intervención del Banco Central.
Este comportamiento del mercado demuestra un flote contenido, lejos del escenario temido de una corrida hacia el “dólar refugio”, habitual en momentos de incertidumbre económica en Argentina. Ahora, los ciudadanos pueden acceder de manera ilimitada a la divisa estadounidense para sus transacciones bancarias, aunque las empresas mantienen algunas restricciones temporales hasta 2026 para la remisión de dividendos al exterior.
Un indicador relevante del primer día fue el comportamiento del mercado paralelo. El tipo de cambio informal ofrecido en las calles se ubicó ligeramente por debajo de los 1.300 pesos por dólar, cercano al tipo oficial. “Todo el mundo espera ver qué sucede”, comentó un cambista oficioso del centro de Buenos Aires, reflejando el clima de cautela que predomina en el mercado.
El respaldo internacional a las reformas económicas
El mismo día de la liberación cambiaria, el presidente Milei recibió en Buenos Aires al secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent. Durante este encuentro, el funcionario norteamericano expresó su “pleno apoyo” a las “audaces reformas económicas” implementadas por el gobierno argentino, destacando que estas buscan “devolver la grandeza a Argentina”.
Este respaldo político, sin embargo, no vino acompañado de anuncios concretos sobre un tratamiento preferencial para Argentina frente a los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, aliado ideológico de Milei. Bessent se limitó a anunciar “el inicio de discusiones formales sobre comercio recíproco entre nuestros dos países”, señalando que Argentina formará parte de futuras negociaciones junto con otras naciones.
Más allá del apoyo estadounidense, el gobierno argentino ha asegurado un préstamo de 20 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los cuales 12 mil millones estarán disponibles inmediatamente. Adicionalmente, se han conseguido financiamientos de la Banca Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, sumando un total de 42 mil millones de dólares.
Estos fondos son considerados cruciales por el gobierno para reconstituir las reservas del Banco Central, estabilizar el peso y, según palabras de Milei, “exterminar la inflación”. El objetivo final es reactivar el crecimiento económico tras un 2024 marcado por la recesión (-1,8% según estimaciones).
Expectativas frente a la inflación y el impacto social
Los escépticos consideran que esta flotación semi-libre del peso constituye en realidad una “devaluación implícita” que podría repercutir en los precios, similar a lo ocurrido en diciembre de 2023, cuando una brusca devaluación del 52% desencadenó una escalada inflacionaria. La inflación, que llegó a 211% interanual a finales de 2023, se ha reducido al 59% actualmente, aunque a costa de una severa austeridad presupuestaria con alto costo social.
Frente a estos temores, Milei ha insistido: “Esta vez es diferente”. El mandatario descarta riesgos inflacionarios argumentando que la emisión monetaria está ahora controlada, y ha llegado a afirmar que “a mediados del próximo año, el problema de la inflación en Argentina habrá terminado”.
Para millones de argentinos, la inflación sigue siendo el indicador más relevante en un país donde el salario mínimo ronda los 300.000 pesos (aproximadamente 240 dólares) y el mercado laboral informal alcanza el 40%. “Para mí es imposible hablar de dólares”, comentaba Carolina Ramírez, empleada doméstica de 52 años, explicando que no dispone de pesos suficientes para adquirir divisas. Sin embargo, añadió: “Tengo confianza. El señor (Milei) es muy inteligente. Hay que darle una oportunidad”.
El primer día sin control de cambios ha transcurrido con relativa normalidad, demostrando más cautela que pánico en los mercados. Santiago Furiase, miembro del directorio del Banco Central, ha pedido “bajar un poco las expectativas sobre este primer día” en declaraciones al canal LN+, recordando que “esto será un proceso”. Los próximos días y semanas serán determinantes para evaluar si esta medida logra los objetivos económicos propuestos sin agravar la ya difícil situación social que enfrenta el país.


