Farola Monte Hermoso

Actualidad 28/02/2021
Emplazada en el paraje conocido como Barrancas de Monte Hermoso, o Las Rocas, a unos cinco kilómetros al oeste de Pehuen Co, en terrenos de la Reserva Natural de la Defensa Baterías-Charles Darwin, aquella farola tiene la importancia de haber sido el primer faro terrestre del litoral atlántico argentino.
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Por Fernanda Martel, del Archivo Histórico Municipal de Punta Alta

   Desde los años de sus respectivas fundaciones hasta bien entrado el siglo XIX tanto el asentamiento de Carmen de Patagones (1779) como Bahía Blanca (1828) constituían verdaderos enclaves de población en el extremo sur de la frontera. Aquellos remotos destinos se comunicaban y aprovisionaban con Buenos Aires por vía marítima, cumpliéndose incluso el recambio de las dotaciones militares.

   Aquel servicio de cabotaje se realizaba en forma irregular por sumacas, patachos, goletas y bergantines, a los que se sumarían, a partir de 1873, los primeros barcos a vapor. Todas estas naves eran piloteadas por veteranos capitanes que, con audacia, debían sortear sin señalamiento alguno y aun bajo tempestades, los peligrosos bancos del canal de acceso de la bahía, lo que no impidió que el sitio igualmente fuese célebre por la gran cantidad de naufragios.

   En 1875, siendo Nicolás Avellaneda presidente de la Nación, y con el doble propósito de afirmar la soberanía e incentivar el comercio marítimo, firmó el decreto que señalaba en su primer artículo la creación de una receptoría en el puerto de Bahía Blanca, destinada al comercio exterior e interior. A partir de allí el embarcadero del Napostá quedó facultado para operar como puerto de ultramar.

   Sin embargo, ninguna compañía extranjera estuvo dispuesta a fletar sus barcos a dicho destino pues la falta de señalamiento adecuado hacía sumamente riesgosa la navegación por los canales de la bahía. Para 1880 varias circunstancias hicieron imperativo el señalamiento de la ría: por un lado, la conquista definitiva del desierto consumada el año anterior había multiplicado la actividad agropecuaria de la región, además la Compañía de Ferrocarriles del Sud proyectaba extender sus líneas desde Azul con salida al Atlántico, lo que demandaba la construcción de un importante muelle comercial, y por último las apetencias de Chile sobre los territorios patagónicos marcaban la necesidad de ejercer un control efectivo sobre las costas. Así se creó la Comisión de Faros y Balizas, que realizaría los estudios y trabajos hidrográficos tendientes al señalamiento de las costas argentinas, con especial énfasis en la ría de la bahía Blanca.

El “Manuelita”

   Para dar cumplimiento a la misión se alistó a la cañonera “Bermejo” que, zarpando de Buenos Aires en mayo de 1881, se abocó a reconocer el sitio de la bahía Blanca y, en vista de su gran potencial comercial, señalaron la inmediata necesidad de balizar el canal de acceso y ubicar un faro flotante. Con tal propósito se dispuso de un sólido casco de bergantín, llamado “Manuelita” que, luego de minuciosos estudios y observaciones, se lo fondeó en la cabecera del “Banco del Norte”, a once millas de Monte Hermoso.

   Había sido amarrado a un muerto sostenido por cuatro anclas, contando además con cincuenta toneladas de lastre. Contaba con una tripulación de cinco hombres, bajo las órdenes del contramaestre Constantino Panay, y equipado con un farol de posición (antes perteneciente a la “Bermejo”) el pontón-faro comenzó desde el día 6 de octubre de 1881 a señalar el rumbo a los buques que llegaban o partían de la ría.

   Lamentablemente el 13 de octubre, a sólo 7 días de instalado el “Manuelita” la zona fue azotada por un furioso temporal que, tras cinco días con sus noches, lo mandó a pique, acarreando además la muerte de dos marineros de la tripulación. Sólo la cubierta superior y los palos, intactos, quedaron fuera del agua.

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La farola Monte Hermoso

   Al conocer la penosa noticia, el ministro de Guerra y Marina General B. Victorica dispuso que con los elementos que pudieran rescatarse del siniestro se erigiera un faro en la costa. Ubicado sobre las barrancas de Monte Hermoso, el 22 de noviembre de 1881 fue inaugurado. Entonces apenas una gran baliza y operado por cuatro hombres de la dotación de la “Bermejo”, en cuya base una carpa les servía de alojamiento, le cupo el orgullo de convertirse en el primer faro terrestre del litoral atlántico argentino.

   No obstante, el poco alcance de su señal luminosa hizo sentir la necesidad de colocar más y mejores faros en la costa y fue así que el gobierno le encargó al ingeniero Luiggi, por entonces director general de las obras del Puerto Militar, la preparación de un proyecto completo de faros y farolas destinados a la iluminación de las costas, desde la Bahía Blanca hasta la lejana Isla de los Estados. En 1899 se contrató a la casa especialista francesa “Barbier et Bénard” para la construcción de seis faroles, los más urgentes según Luiggi, a colocarse en Monte Hermoso y Banco Lobos (señalizando la entrada de Bahía Blanca), Río Negro, Río Chubut, Isla Pingüin y Año Nuevo.

   Sin embargo cuando estuvo listo a colocarse, el faro Monte Hermoso no fue situado en el sitio denominado de igual manera, sino que fue emplazado, en 1906, en la llamada Punta Catanga, en unos terrenos donados por el ingeniero Silvano Dufaur. Se lo llamó Faro Recalada a Bahía Blanca.

Base Naval, 03

El faro del olvido

   Con respecto al primitivo faro Monte Hermoso, aquel que fuera realizado casi improvisadamente en 1881, con los despojos del “Manuelita”, muchos años después se lo reemplazó por una estructura más firme y segura. Los trabajos fueron realizador por el personal de la Sección Faros del Servicio de Hidrografía Naval, librándose al servicio público el 27 de octubre de 1927. La torre, de 22,8 metros de altura, era un armazón de hierro ángulo en forma de pirámide cuadrangular, totalmente pintado de negro, con plataforma superior y barandilla, constituyendo así una baliza con luz blanca. Además se había instalado una casilla de madera con techo de chapas con dos compartimentos destinados, uno para alojamiento del personal y otro para la instalación de los acumuladores.

   Por muchos años cumplió su misión marcando el rumbo a los navegantes de nuestras costas, hasta que en 1970 le fueron retirados la instalación lumínica y los acumuladores y se modificó su denominación de faro por el de baliza ciega. De allí en más el tiempo hizo lo suyo. Un informe realizado luego de una inspección afirmaba que el estado general de la señal era mala: la estructura, parantes y escalera estaban totalmente corroídos y debilitados por el óxido y las cuatro bases de apoyo de la estructura presentaban acentuadas grietas en el hormigón.

   En tales condiciones esta vieja farola no pudo permanecer mucho tiempo más en pie y una fuerte sudestada la derribó la noche del 29 de enero de 2002. En su lugar y a instancias del Servicio de Hidrografía Naval, la División de Balizamiento de la Base Naval Puerto Belgrano construyó un monolito y colocó una placa señalizando el sitio original de emplazamiento del faro, como se dijo, en terrenos pertenecientes a la Reserva Natural de la Defensa Baterías-Charles Darwin, bajo la administración de la Armada Argentina, junto con un vallado de protección a los restos de la vieja torre.

Fuentes:
● Ministerio de Defensa; Reservas naturales de la Defensa; Buenos Aires; Ministerio de Defensa; 2015.
● Revista “El Archivo” Nº 5; Año II; Archivo Histórico Municipal; diciembre de 2002.

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