Hacia los 123 años de Punta Alta

Actualidad 01/07/2021
Trabajo del Archivo Histórico Municipal.
Punta Alta a principios del siglo XX. A la derecha, se ve parte de instalaciones ferrviarias correspondientes al Ferrocarril Sud (Estaciòn Punta Alta). En el fondo, las primeras casas sobre Progreso y Transvaal.

   Desde el comienzo, el proyecto de construcción de la Base Naval incluía el ferrocarril.

   Este era sumamente necesario para proporcionar suministro de material y víveres a los obrajes.

   El obrador principal se construyó en Arroyo Pareja y Ciudad Atlántida, lugar ideal por su fácil accesibilidad por mar que permitía el abastecimiento al campamento obrero que albergaba mil hombres.

   Ese campamento estaba lejos de ser improvisado: tenía carpas todas iguales, calles internas e iluminación eléctrica. 

   El 2 de junio de 1898 se aprobó contrato entre el Gobierno y la compañía inglesa del Ferrocarril del Sud para la construcción y explotación comercial de un ramal desde Grünbein hasta la estación de Punta Alta. A partir de allí, y con destino al sector de las baterías de defensa (Punta Sin Nombre), las vías serían tendidas por la empresa contratista a cuenta del Estado.

   En agosto de 1898 corrió el primer tren para transportar los grandes cañones a emplazarse en las baterías. El 26 de septiembre de 1898 comenzó a funcionar el servicio de carga y el 1° de noviembre el de pasajeros.

   El tren llegaba a la estación llamada Punta Alta, más tarde Puerto Belgrano, donde hoy funciona el Museo Naval.

   A partir de ese entonces, se mejoraron sustancialmente las condiciones de comunicación y de aprovisionamiento del área.

   El grueso de los operarios abandonó el campamento de Arroyo Pareja y Ciudad Atlántida y se trasladó en proximidades de la flamante estación, ocupando masivamente las tierras que ya tenían dueño: eran propiedad de Carlos Bartoli, quien vivía en Buenos Aires y vio, de la noche a la mañana, surgir un pueblo en sus terrenos. Solamente después de un pleito legal, se llegó a un acuerdo en 1905.

   Las construcciones se agruparon a lo largo de la futura Avenida Colón (llamada en ese entonces Progreso), que corría paralela a las vías.

   También hubo una concentración edilicia inicial en la calle Transvaal (hoy Bernardo de Irigoyen), que cortó en ángulo recto el trazado ferroviario, y desembocó directamente en la estación.

   Estos dos ejes organizados a partir de un elemento nuevo como lo era el complejo ferroviario, determinaron la particular traza urbana de la ciudad. 

   La población experimentó, en esos primeros años, un espectacular crecimiento: se pasó de 790 habitantes en 1901 a 7.500 en 1906 y casi 10.000 en 1914.

   El veloz aumento poblacional se explica por las oportunidades de empleo que los sectores públicos y privados ofrecían a la ciudad y que alentaba la radicación de familias de todo el país y del extranjero.

   Puede decirse que la Base le dio a Punta Alta su razón de ser, pero que el ferrocarril contribuyó a su fisonomía urbana.

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