Le président argentin Milei se joint aux préparatifs américains de guerre contre la Chine

Le président argentin Milei se joint aux préparatifs américains de guerre contre la Chine

La alianza militar entre Argentina y Estados Unidos ha dado un giro significativo bajo el mandato del presidente Javier Milei. Desde su llegada al poder en diciembre de 2023, los contactos entre las fuerzas armadas de ambos países se han intensificado notablemente. Esta colaboración refleja un cambio en la postura tradicional de neutralidad que Argentina había mantenido en conflictos internacionales, especialmente frente a la creciente tensión entre Estados Unidos y China.

La cooperación militar reforzada entre Argentina y Estados Unidos

Del 28 de abril al 1 de mayo, el almirante Alvin Holsey, comandante del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), realizó una visita oficial a Argentina. Durante su estadía, el almirante Holsey mantuvo encuentros con el presidente Milei y altos funcionarios militares argentinos. Según comunicados oficiales, estas reuniones se centraron en “la futura colaboración militar entre ambos países y el apoyo continuo de Estados Unidos a los esfuerzos de Argentina para modernizar sus capacidades de defensa”.

Esta visita no es un hecho aislado. En mayo de 2024, Milei ya había recibido a la entonces jefa del SOUTHCOM, la almirante Laura Richardson, para discutir la ampliación de la cooperación militar entre ambas naciones. Estos contactos frecuentes demuestran un acercamiento sin precedentes entre las fuerzas armadas estadounidenses y el gobierno argentino actual.

El presidente Milei ha mostrado su compromiso con el militarismo desde que asumió el cargo. Entre sus decisiones más controvertidas se encuentra la modernización del equipamiento de las fuerzas armadas argentinas con aviones y armamento de última generación. También ha defendido abiertamente a la dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, un régimen que, como sabemos, fue responsable de la desaparición forzada de miles de ciudadanos argentinos.

Estas reuniones militares incluyen visitas estratégicas a Ushuaia, el puerto más austral de Argentina. Esta ubicación tiene un valor geopolítico incalculable por su posición como punto de control para el tráfico marítimo en la región antártica. El interés norteamericano en establecer una presencia naval en esta zona responde a su estrategia de contrarrestar la influencia china en América Latina.

El triángulo del litio y la competencia global por los recursos estratégicos

El llamado “triángulo del litio” de América Latina, que abarca partes de Argentina, Bolivia y Chile, alberga más de la mitad de las reservas mundiales conocidas de este metal esencial. El litio es fundamental para la fabricación de vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos que resultan imprescindibles para la producción militar moderna.

Esta riqueza mineral ha despertado el interés de potencias globales como Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. China, en particular, ha realizado inversiones significativas en la región, firmando acuerdos para la extracción de litio en Chile y Argentina. Estos convenios entran en conflicto directo con los intereses estratégicos de Washington.

China representa actualmente dos tercios de la producción mundial de productos químicos derivados del litio y es el segundo mayor poseedor de reservas de este metal. Su presencia económica en América Latina ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, lo que ha generado preocupación en los círculos de poder estadounidenses.

La base naval “integrada” que se planea expandir en Ushuaia, con apoyo del SOUTHCOM, tendría la capacidad de albergar buques de guerra y submarinos de ambos países. Esta instalación se ubica estratégicamente en el Canal de Beagle, una ruta marítima crucial que conecta los océanos Pacífico y Atlántico, permitiendo el acceso a la costa este de América Latina, África del Sur y los países de los océanos Pacífico e Índico.

La estación espacial china en territorio argentino

En 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, China obtuvo autorización para establecer una estación espacial en la provincia de Neuquén, cerca de la frontera con Chile. Esta instalación, finalizada en 2018, ha sido utilizada para apoyar el programa espacial chino, incluyendo misiones a la Luna y Marte.

La presencia de esta estación ha generado inquietud en Washington. En marzo de 2024, la general Richardson, entonces al mando del SOUTHCOM, se refirió a ella ante el Congreso estadounidense, acusando a China de militarizar el espacio. Según Richardson, esta instalación “proporciona al Ejército Popular de Liberación chino capacidades globales de seguimiento y vigilancia espacial” que podrían afectar a objetivos convencionales y nucleares, operaciones terrestres y marítimas.

El embajador de Biden en Argentina, Mark Stanley, ha llegado a afirmar que la estación espacial es secretamente operada por el Ejército Popular de Liberación. Desde que asumió el cargo, Milei ha sugerido que la instalación tiene propósitos militares y ha solicitado una mayor supervisión por parte de las autoridades argentinas.

Tras la visita de la almirante Richardson en abril de 2024, Milei envió una delegación de científicos y técnicos para inspeccionar el equipamiento de la estación espacial. Sin embargo, no se encontró evidencia de actividades militares o de espionaje. Periodistas de los diarios Clarín y La Nación también visitaron la instalación, confirmando que siete científicos trabajan allí y son rotados una o dos veces al año.

Implicaciones geopolíticas de la nueva postura argentina

El alineamiento del gobierno de Milei con Estados Unidos marca una ruptura radical con la supuesta neutralidad histórica argentina. Su apoyo a la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania y su respaldo entusiasta a Netanyahu en el conflicto de Gaza confirman esta nueva orientación en la política exterior argentina.

La instalación de una base naval en Ushuaia viola las disposiciones del Tratado de Paz y Amistad firmado entre Chile y Argentina en 1984, que estableció el Canal de Beagle como una zona desmilitarizada. La presencia de buques de guerra estadounidenses en estas aguas representa una alteración significativa del equilibrio regional.

El SOUTHCOM opera en las aguas latinoamericanas y es uno de los diez comandos navales estadounidenses con presencia global, incluyendo el Mar de China Meridional. La sumisión del gobierno argentino al imperialismo estadounidense no es nueva, pero ha alcanzado niveles sin precedentes bajo el mandato de Milei.

Nos encontramos ante un escenario geopolítico complejo donde Argentina se posiciona como un aliado estratégico de Estados Unidos en su preparación para un potencial conflicto con China. Esta nueva realidad tiene profundas implicaciones para la estabilidad regional y global.

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