“Mettre mes économies à la banque? Même pas en rêve”: en Argentine, Javier Milei veut récupérer les “dollars sous le matelas”

"Mettre mes économies à la banque? Même pas en rêve": en Argentine, Javier Milei veut récupérer les "dollars sous le matelas"

En Argentina, la relación entre los ciudadanos y sus ahorros en dólares se ha convertido en un tema central para el gobierno de Javier Milei. Nos encontramos ante un fenómeno económico único donde miles de millones de dólares permanecen fuera del sistema financiero, escondidos “bajo el colchón” por argentinos traumatizados por décadas de crisis económicas. Hoy analizamos cómo el presidente libertario intenta atraer estos fondos al circuito formal y qué implicaciones tiene esta estrategia para la economía nacional.

La desconfianza arraigada: por qué los argentinos esconden sus dólares

El trauma económico que vivieron los argentinos durante el “corralito” de 2001 sigue presente en la memoria colectiva. Durante aquella crisis, millones de personas depositaron dólares en los bancos y recibieron a cambio pesos devaluados, perdiendo gran parte de sus ahorros de toda la vida. Este evento catastrófico generó una desconfianza profunda hacia el sistema bancario que persiste hasta hoy.

Según los datos del Instituto de Estadística argentino, aproximadamente 271 mil millones de dólares se mantienen fuera del circuito financiero nacional. Esta cifra representa cinco veces las reservas brutas del Banco Central, lo que dimensiona la magnitud del problema. Los economistas estiman que buena parte de estos fondos se encuentra literalmente escondida en hogares, cajas de seguridad o transferida al extranjero.

“El argentino desarrolló mecanismos de autoprotección frente a la inestabilidad económica crónica”, nos explica Elisabet Piacentini, especialista en economía. “Guardar dólares en secreto se ha convertido en parte del ADN financiero argentino, una respuesta natural a las sucesivas devaluaciones y controles cambiarios que han marcado la historia reciente del país.”

Esta práctica, aunque comprensible desde la perspectiva individual, representa un enorme obstáculo para el desarrollo económico. Julián Zicari, economista de la Universidad de Buenos Aires, señala: “Los dólares ‘del colchón’ representan capital muerto para la economía. No generan capacidad de préstamo para los bancos, no financian inversiones productivas y no contribuyen a las reservas nacionales”.

Las medidas de Milei para recuperar los “dólares del colchón”

Frente a esta situación, el gobierno de Javier Milei ha implementado una serie de reformas dirigidas a incentivar el regreso de estos fondos al sistema financiero. El presidente, que en su momento prometió “dinamitar” el Banco Central, ahora busca fortalecer las reservas y promover lo que denomina una “dolarización endógena” o de facto.

En abril de 2025, el gobierno flexibilizó significativamente el control de cambios. Posteriormente, el Ministro de Economía anunció medidas para liberalizar los flujos de capital, elevando sustancialmente los límites para transferencias, compras y depósitos sin necesidad de justificar el origen de los fondos ante el fisco. Por ejemplo, el límite para transferencias se incrementó de 1 millón de pesos (aproximadamente 900 dólares) a 50 millones (unos 44.000 dólares).

Además, desde febrero de este año, se permite realizar transacciones directamente en dólares, eliminando la obligatoriedad de la conversión a pesos. Milei ha sido particularmente directo sobre estas medidas: “Me importa muy poco de dónde provienen esos dólares”, declaró, dejando clara su prioridad de atraer esos fondos al sistema formal por encima de cualquier consideración sobre su origen.

Manuel Adorni, portavoz presidencial, ha defendido estas políticas argumentando que es necesario terminar con “la locura de controlar todas las transacciones de los ciudadanos como si fueran criminales”, señalando que este enfoque solo ha empujado a los argentinos hacia la informalidad. Sin embargo, las críticas sobre posibles conexiones con fraudes financieros persisten, generando dudas sobre la transparencia de estas medidas.

Entre la liberalización y los riesgos del blanqueo de capitales

La estrategia de Milei ha generado reacciones encontradas entre economistas y ciudadanos. Mientras algunos ven estas medidas como un paso necesario para reactivar la economía, otros advierten sobre los potenciales riesgos. Pablo Tigani, reconocido economista, ha expresado su preocupación en una columna del diario financiero Ambito, calificando estas políticas como “una amnistía disfrazada, sin marco legal, que podría facilitar la entrada masiva de capitales de origen ilícito”.

Los defensores de estas medidas argumentan que podrían tener efectos positivos significativos si logran reincorporar estos fondos al circuito productivo. Elisabet Piacentini subraya: “El éxito de estas políticas dependerá de su capacidad para acelerar las inversiones y permitir el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas”.

La inflación, que ha sido un problema crónico en Argentina, muestra signos de desaceleración bajo el gobierno de Milei. Según datos oficiales, la tasa interanual se sitúa en 47%, una reducción notable respecto al 211% registrado en 2023. Esta tendencia, junto con la estabilización del tipo de cambio peso-dólar, podría generar condiciones más favorables para que los argentinos reconsideren sus estrategias de ahorro.

No obstante, cambiar hábitos arraigados durante décadas no será tarea fácil. Como ilustra el caso de “Rita López”, una argentina de 84 años que vivió directamente las consecuencias del corralito como abogada: “Un día el gobierno te dice una cosa, luego llega otro que hace algo diferente. No tengo confianza. No pondré mi dinero en el banco”. Su testimonio refleja el escepticismo que persiste entre muchos argentinos, especialmente entre quienes vivieron las crisis anteriores.

En este contexto de cambios económicos profundos, la capacidad del gobierno de Milei para reconstruir la confianza en el sistema financiero será tan importante como las propias reformas técnicas. El desafío no es solo económico sino también cultural, pues implica modificar comportamientos financieros que se han convertido en mecanismos de supervivencia para millones de argentinos.

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