Protestas masivas contra Milei : miles denuncian su revisionismo sobre la dictadura argentina

Protestas masivas contra Milei : miles denuncian su revisionismo sobre la dictadura argentina

En un día que debería estar dedicado a honrar la memoria de las víctimas de la dictadura argentina, nos encontramos ante una masiva movilización ciudadana. Miles de argentinos salieron a las calles el 24 de marzo de 2025 para alzar su voz contra las políticas revisionistas del presidente Javier Milei respecto a uno de los períodos más oscuros de la historia nacional.

Multitudinaria protesta contra el negacionismo histórico

La Plaza de Mayo fue el epicentro de una manifestación histórica donde miles de ciudadanos se congregaron para defender la memoria colectiva. Este 24 de marzo, fecha que conmemora el aniversario número 49 del golpe militar, vimos un mar de banderas argentinas y pañuelos con la inscripción “nunca más” ondeando en Buenos Aires.

Entre los manifestantes conocimos a Edgardo, un hombre de 76 años que portaba fotografías en blanco y negro de sus familiares desaparecidos. “Estar aquí hoy significa reafirmar el compromiso con el nunca más al terrorismo de Estado”, nos compartió con emoción. Su testimonio representa el sentir de miles que exigen mantener viva la memoria histórica.

Los cánticos no se hicieron esperar. “Milei, basura, tú eres la dictadura” resonaba entre la multitud. Las pancartas denunciaban explícitamente lo que muchos consideran una política negacionista por parte del actual gobierno. Esta situación se ha agravado con los recortes presupuestarios que han afectado directamente al Secretariado de Derechos Humanos y a los sitios de memoria que funcionaron como centros de detención y tortura durante la dictadura.

Los manifestantes expresaron su preocupación por el deterioro de las políticas de memoria en un contexto donde el gobierno ultraliberal de Milei ha mostrado posiciones controvertidas sobre este período histórico. Este escenario recuerda la situación que viven otras víctimas de la gestión actual, como aquellas afectadas por las recientes inundaciones, quienes según denuncian fueron abandonadas por un presidente negacionista del cambio climático en momentos de crisis.

Desclasificación de archivos militares: ¿transparencia o relativización?

El mismo día de las manifestaciones, el gobierno de Javier Milei anunció la desclasificación total de los archivos de las Fuerzas Armadas correspondientes al período dictatorial. Manuel Adorni, portavoz presidencial, comunicó a través de redes sociales que “el presidente ha ordenado la desclasificación completa de toda información y documentos relacionados con las acciones de las Fuerzas Armadas durante el período 1976-1983”.

Esta medida implica la transferencia de estos archivos desde la Secretaría de Inteligencia del Estado hacia el Archivo General de la Nación, institución encargada de conservar y permitir la consulta de documentos históricos. Sin embargo, muchos cuestionan las verdaderas intenciones detrás de esta decisión gubernamental.

Esteban, otro manifestante con quien conversamos, nos expresó su escepticismo: “Si esta desclasificación permitiera localizar los cuerpos de los desaparecidos y los bebés robados, sería una noticia positiva, pero no es lo que propone el gobierno”. Para él y muchos otros, el objetivo real parece ser rehabilitar la controvertida “teoría de los dos demonios”.

Esta teoría, rechazada por organismos de derechos humanos, busca equiparar los crímenes sistemáticos cometidos por el Estado durante la dictadura con las acciones de las guerrillas de extrema izquierda. “Es una invención destinada a justificar los crímenes estatales, las masacres, torturas, violaciones y las 30.000 desapariciones forzadas que constituyen terrorismo de Estado”, nos explicó Esteban.

Memoria histórica versus revisionismo gubernamental

El enfoque de Milei sobre este período crítico marca un giro significativo respecto a gobiernos anteriores. En lugar de reconocer el “terrorismo de Estado”, el presidente prefiere hablar de “excesos cometidos por el Estado” en el marco de una “guerra contra la subversión”. Esta terminología ha encendido alarmas entre defensores de derechos humanos y familiares de víctimas.

Nos sorprende la magnitud del rechazo ciudadano a estas posturas. Las imágenes de las calles repletas de manifestantes son contundentes: la sociedad argentina no parece dispuesta a permitir reinterpretaciones que minimicen la gravedad de los crímenes cometidos durante la dictadura militar.

La controversia se intensifica al considerar que los archivos militares ya habían sido teóricamente desclasificados en 2010. Esto genera dudas sobre el verdadero valor de este nuevo anuncio y refuerza la percepción de que podría tratarse de una maniobra política más que de un genuino esfuerzo por esclarece la verdad histórica.

El desafío para la sociedad argentina radica en mantener viva la memoria histórica frente a intentos de relativizar los horrores del pasado. Las organizaciones de derechos humanos continúan insistiendo en la necesidad de verdad, justicia y reparación para las víctimas y sus familias.

Resistencia ciudadana frente al negacionismo oficial

La masiva participación ciudadana en este 24 de marzo refleja la fortaleza del compromiso colectivo con la memoria histórica. A pesar de los intentos por reinterpretar el pasado, miles de argentinos reafirman su determinación de no olvidar los crímenes cometidos durante la dictadura militar.

Nos impresiona particularmente cómo jóvenes que no vivieron directamente este período oscuro se unen a la lucha por preservar la memoria colectiva. Las nuevas generaciones argentinas comprenden la importancia de mantener vivo el recuerdo para evitar la repetición de tales atrocidades.

Las manifestaciones no solo representan un rechazo al revisionismo histórico, sino también una defensa de las instituciones democráticas. La sociedad argentina demuestra así su madurez cívica al exigir verdad y justicia, elementos fundamentales para la consolidación de una democracia saludable.

El dilema que enfrenta Argentina nos interpela a todos: ¿cómo construir un futuro común sin reconocer plenamente los errores del pasado? Las multitudinarias protestas de este 24 de marzo nos ofrecen una respuesta clara: la memoria colectiva no es negociable y constituye un pilar fundamental para cualquier proyecto de nación que aspire a la justicia y los derechos humanos.

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