Violentos enfrentamientos en Argentina durante marcha por defensa de pensiones dejan 20 heridos

Violentos enfrentamientos en Argentina durante marcha por defensa de pensiones dejan 20 heridos

La tensión social en Argentina escaló a niveles preocupantes el miércoles 12 de marzo, cuando una manifestación por los derechos de los jubilados terminó en violentos enfrentamientos con la policía. Estos incidentes representan uno de los episodios más turbulentos desde que Javier Milei asumió la presidencia hace quince meses. Nosotros observamos con preocupación cómo la situación económica del país ha generado un caldo de cultivo para este tipo de confrontaciones, especialmente considerando que un 53% de argentinos se encuentra bajo el umbral de pobreza tras un año de gobierno de Milei.

Caos en Buenos Aires: cuando la marcha de jubilados desencadenó la violencia

La convocatoria comenzó como un miércoles más de protesta por parte de los jubilados argentinos, quienes llevan años saliendo a las calles para denunciar la pérdida continua de su poder adquisitivo. Sin embargo, esta vez la manifestación contó con un elemento diferenciador: la masiva presencia de hinchas de diversos clubes de fútbol que respondieron a llamados en redes sociales para apoyar a los adultos mayores.

El ambiente se tornó tenso a media tarde, cuando centenares de manifestantes se enfrentaron con las fuerzas del orden en los alrededores del Parlamento. El saldo dejó al menos veinte personas heridas, según confirmaron las autoridades de la capital argentina. Entre los afectados se encuentra un periodista en estado grave, Pablo Grillo, quien recibió el impacto de un proyectil mientras realizaba su trabajo fotográfico.

Las imágenes que circularon rápidamente en redes sociales muestran escenas impactantes: vehículos policiales incendiados, incluidos una motocicleta y un automóvil, y más de cien personas detenidas. Los manifestantes arrojaron piedras y diversos objetos contra los agentes, quienes respondieron con balas de goma, chorros de agua y gases lacrimógenos durante enfrentamientos que se extendieron por más de dos horas.

Otro video que causó indignación muestra a un policía empujando y golpeando a una mujer mayor, quien cayó al suelo con la cabeza ensangrentada. Esta grabación fue compartida miles de veces, aumentando el descontento popular contra las fuerzas de seguridad y su actuación durante la protesta.

La crisis de las jubilaciones en el contexto económico argentino

Los jubilados argentinos han sido particularmente afectados por las políticas económicas implementadas durante el gobierno de Javier Milei. La inflación récord de 211% registrada en 2023 pulverizó el poder adquisitivo de las pensiones, y las medidas de austeridad del actual gobierno han profundizado esta crisis.

Desde mediados de 2024, el mínimo jubilatorio comenzó a indexarse mensualmente según la inflación, un cambio respecto al sistema anterior de revisiones periódicas menos predecibles. En marzo de 2025, este mínimo alcanzó los 350.000 pesos (aproximadamente 301 euros), una cantidad que percibe más de la mitad de los jubilados del país.

El principal golpe para este sector de la población ocurrió durante los primeros seis meses de la presidencia de Milei, cuando se congelaron los ajustes de las jubilaciones a pesar de una devaluación del 52% a finales de 2023. Esta situación se agravó con el aumento simultáneo en el precio de los medicamentos, un gasto esencial para muchos adultos mayores.

La frustración acumulada por estas condiciones económicas adversas explica en parte la magnitud de las protestas de los miércoles, que vienen desarrollándose regularmente en Buenos Aires. Si bien habitualmente reúnen desde decenas hasta cientos de participantes, la convocatoria del 12 de marzo alcanzó proporciones mucho mayores debido al apoyo de las hinchadas futbolísticas.

La respuesta gubernamental y el impacto político de los disturbios

El gobierno de Milei adoptó una postura defensiva frente a las protestas. El portavoz presidencial se refirió anticipadamente a la movilización calificándola como “nada más que una marcha de ‘barrabravas’ seguramente de obediencia de izquierda, kirchneristas”. Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, catalogó la manifestación como “desestabilizadora” y advirtió a los manifestantes que no intentaran provocar disturbios.

Tras los enfrentamientos iniciales, las fuerzas policiales despejaron la plaza del Parlamento y dispersaron a los manifestantes hacia calles adyacentes. Incluso entrada la noche, se escuchaban disparos de balas de goma mientras patrullas en motocicletas perseguían a los últimos grupos que habían retrocedido hacia la Plaza de Mayo, frente a la presidencia.

La respuesta ciudadana no se limitó a la manifestación física. Al caer la noche, se organizaron cacerolazos en diferentes puntos de Buenos Aires, y vecinos bloquearon calles entonando cánticos contra Milei y su ministra de Seguridad. Estas expresiones de descontento evidencian cómo la crisis económica y la pérdida de poder adquisitivo están generando un clima de creciente tensión social.

El periodista herido se convirtió rápidamente en símbolo de estos enfrentamientos. Su padre, Fabián Grillo, señaló directamente al presidente Milei y a Patricia Bullrich como responsables de “poner en peligro” la vida de su hijo, en declaraciones ampliamente difundidas por los medios locales.

El futuro de las protestas sociales bajo el gobierno de Milei

Los incidentes del 12 de marzo marcan un punto de inflexión en las manifestaciones contra las políticas económicas del gobierno argentino. La confluencia de jubilados, hinchas de fútbol y militantes de organizaciones sindicales y de izquierda muestra una ampliación de la base social del descontento.

Los cánticos coreados durante la manifestación, como “Si tocan a los viejos, ¿qué quilombo se arma?” o “Milei, basura, vos sos la dictadura”, reflejan no solo el malestar económico sino también una creciente polarización política. La represión policial, lejos de desalentar futuras movilizaciones, podría incrementar la indignación y el apoyo a los jubilados.

En este contexto, el desafío para el gobierno de Milei será encontrar un equilibrio entre mantener sus políticas de austeridad fiscal y dar respuesta a las demandas sociales urgentes, especialmente de los sectores más vulnerables como los jubilados. De no lograrlo, es previsible que este tipo de manifestaciones continúen e incluso se intensifiquen en los próximos meses.

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