Argentine : un tableau volé par les nazis, réapparu dans une annonce immobilière, a été rendu aux autorités

Argentine : un tableau volé par les nazis, réapparu dans une annonce immobilière, a été rendu aux autorités

En un giro sorprendente del destino, un valioso cuadro del siglo XVIII robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial ha vuelto a manos de las autoridades argentinas. Esta obra de arte, que permaneció oculta durante décadas, fue descubierta de manera fortuita en una fotografía de un anuncio inmobiliario. Nos adentramos en esta fascinante historia que entrelaza el arte, los crímenes de guerra y la justicia internacional.

Descubrimiento inesperado de una obra maestra saqueada

El caso comenzó cuando un periódico holandés identificó el “Retrato de una Dama” del artista italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743) en una fotografía publicada en un anuncio de venta de una propiedad en Mar del Plata, Argentina. Esta pintura, datada de 1710, formaba parte de la colección de Jacques Goudstikker, un coleccionista judío holandés cuyos bienes fueron confiscados por el régimen nazi.

Goudstikker falleció en 1940 durante su huida hacia Inglaterra, y su extensa colección de arte fue sistemáticamente saqueada. El cuadro identificado en Argentina figura en registros internacionales de obras desaparecidas y aparece en el sitio de la Agencia del Patrimonio Cultural de los Países Bajos, dedicada a rastrear y recuperar bienes culturales robados durante el Holocausto.

Según el experto en arte Ariel Bassano, quien examinó la obra tras su recuperación, “el cuadro se encuentra en buen estado de conservación considerando sus más de 300 años de antigüedad. Su valor en el mercado actual podría aproximarse a los 50.000 dólares”, un precio significativo aunque difícil de comparar con obras como la escultura de mujer gato de Leonora Carrington adquirida recientemente para un museo en Buenos Aires.

Las autoridades argentinas actuaron con celeridad tras el descubrimiento, pero cuando realizaron la primera inspección del domicilio, el cuadro había sido reemplazado por otra obra, complicando inicialmente la investigación.

El recorrido del arte robado hasta Argentina

La historia del cuadro está directamente vinculada a Friedrich Kadgien, un oficial de las SS que fungió como asesor financiero de Hermann Göring, uno de los más notorios criminales de guerra nazis. Göring amasó una fortuna colosal durante el régimen, en gran parte a través del saqueo sistemático de propiedades judías, incluyendo valiosas colecciones de arte.

Tras la caída del régimen nazi, Kadgien, como miles de otros oficiales y colaboradores, escapó a Sudamérica. Llegó a Argentina donde vivió hasta su muerte en 1978, llevando consigo el botín de guerra que incluía esta valiosa pintura.

Argentina fue destino predilecto para muchos fugitivos nazis. El caso más célebre fue el de Adolf Eichmann, arquitecto principal de la “solución final”, quien fue capturado en Buenos Aires en 1960 y posteriormente juzgado y ejecutado en Israel.

Durante décadas, el cuadro permaneció en posesión de la familia Kadgien como parte de su patrimonio personal, pasando eventualmente a manos de Patricia Kadgien, hija del oficial nazi, y su esposo, quienes residían en Mar del Plata.

Restitución forzada y justicia tardía

La situación dio un vuelco decisivo el 3 de septiembre de 2025, cuando el fiscal Daniel Adler anunció públicamente que la obra había sido finalmente entregada a las autoridades. Esto ocurrió después de que Patricia Kadgien y su esposo fueran puestos bajo arresto domiciliario el día anterior.

Según el diario La Nación, la pareja finalmente admitió poseer la obra de arte, aunque insistieron en que formaba parte legítima de su patrimonio familiar. También argumentaron que cualquier acción legal relacionada con la pintura debería considerarse prescrita por el paso del tiempo.

Sin embargo, este argumento no tiene validez legal. El saqueo de bienes culturales perpetrado por el régimen nazi no se clasifica como un delito común, sino como un crimen de guerra, y como tal, es imprescriptible según el derecho internacional.

Los herederos de Jacques Goudstikker ya habían exigido formalmente la restitución de la obra mediante una carta dirigida a la familia Kadgien, según informó el periódico holandés AD. Esta reclamación se ampara en los acuerdos internacionales sobre restitución de bienes culturales robados durante el Holocausto.

Significado histórico y cultural de la recuperación

Este caso ilustra la persistencia de las consecuencias de los crímenes del nazismo hasta nuestros días. A pesar del tiempo transcurrido, la justicia continúa su curso para rectificar, al menos parcialmente, los daños causados durante uno de los períodos más oscuros de la historia europea.

La recuperación del “Retrato de una Dama” representa un pequeño pero significativo paso en los esfuerzos internacionales para identificar y devolver los miles de obras de arte robadas durante la Segunda Guerra Mundial. Muchas de estas obras permanecen aún sin localizar o en colecciones privadas cuyos propietarios desconocen su origen ilícito.

El descubrimiento casual del cuadro en una fotografía inmobiliaria resalta la importancia de la vigilancia continua y la cooperación internacional en la búsqueda de estos tesoros culturales perdidos. Las bases de datos y registros internacionales de arte robado han demostrado ser herramientas fundamentales en este proceso.

Ahora que la obra ha sido recuperada, se espera que comience el proceso formal para su eventual restitución a los herederos legítimos de Jacques Goudstikker, cerrando así un capítulo más en la larga historia de restitución de bienes saqueados durante el Holocausto.

Scroll al inicio