Bukele, Milei, Noboa : ces dirigeants d’Amérique latine qui paient très cher pour séduire Donald Trump

Bukele, Milei, Noboa : ces dirigeants d’Amérique latine qui paient très cher pour séduire Donald Trump

La diplomacia latinoamericana ha entrado en una nueva era con la administración Trump, donde la influencia política se mide cada vez más en términos de inversión económica. Nos encontramos ante un fenómeno sin precedentes: presidentes como Bukele, Milei y Noboa están gastando millones en lobbying para conseguir beneficios políticos y económicos. Esta práctica, aunque no es nueva, ha alcanzado proporciones sorprendentes que merecen nuestra atención.

El costo millonario de la influencia política en Washington

El panorama político latinoamericano está experimentando una transformación radical en su relación con Estados Unidos. Según investigaciones recientes del Guardian, varios líderes de América Latina han invertido sumas astronómicas en actividades de cabildeo en Washington. El objetivo es claro: obtener ventajas políticas, económicas y diplomáticas de la administración Trump.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, ha desembolsado aproximadamente 1,5 millones de dólares durante tres años de lobbying intenso. Sus esfuerzos no han sido en vano. Desde febrero de 2025, Bukele ha conseguido una reunión personal en el Despacho Oval, un acuerdo sobre energía nuclear, asistencia estadounidense para ampliar su famosa megacárcel CECOT y una mejora en la clasificación de seguridad de su país por parte del Departamento de Estado.

Por otro lado, Daniel Noboa, mandatario ecuatoriano, ha firmado un contrato lucrativo con Mercury Public Affairs. Esta inversión le permitió obtener la codiciada fotografía con Trump en Mar-a-Lago, además de lograr autorización para aumentar los envíos de armamento a su país frente a la crisis de seguridad. También consiguió una evaluación favorable de los servicios de inteligencia estadounidenses sobre su candidatura justo antes de la segunda vuelta presidencial.

Jake Johnston, director de política internacional en el Centro de Investigación Económica y Política (CEPR), señala que “bajo Trump, hemos visto un enfoque mucho más directo y transaccional de la influencia política. Las relaciones personales con la extrema derecha latinoamericana han permitido un acceso directo a la Casa Blanca. No diría que este tráfico de influencias es inédito, pero su magnitud sí lo es”.

Los estrategas detrás del poder latinoamericano en Estados Unidos

En el centro de esta red de influencia se encuentran figuras clave que facilitan el acceso al poder en Washington. Damian Merlo, un consultor americano-argentino del Latin America Advisory Group con sede en Miami, ha renovado recientemente su contrato con Bukele por 75.000 dólares mensuales. Anteriormente, Merlo trabajó en la campaña de Javier Milei, estableciendo conexiones estratégicas entre los líderes conservadores de la región.

Otro actor fundamental es Carlos Trujillo, ex embajador cubano-americano nombrado por Trump, quien se perfila como candidato para un alto cargo en la nueva administración. Actualmente, Trujillo trabaja como lobista para los gobiernos de Haití, Guyana y República Dominicana a través de Continental Strategy, acompañando las visitas de Rubio a la región.

La firma de Trujillo ha generado impresionantes 3,6 millones de dólares solo en el primer trimestre de 2025. Además, ha contratado a 50 nuevos clientes desde la victoria electoral de Trump. Entre sus empleados se encuentran la hija de la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el ex jefe de gabinete de Rubio en el Senado, Alberto Martínez, consolidando así una red de contactos de alto nivel.

Estos cabilderos han construido un puente directo entre los mandatarios latinoamericanos y la administración Trump, facilitando acuerdos que benefician a ambas partes y estableciendo un nuevo paradigma en las relaciones diplomáticas hemisféricas.

El ascenso de Milei como el “presidente favorito” de Trump

El caso de Javier Milei y su estrategia política merece una atención especial. El mandatario argentino ha seguido un camino diferente para ganarse el favor de Trump. En lugar de contratar directamente a cabilderos tradicionales, Milei ha invertido decenas de miles de dólares en cenas con Trump en Mar-a-Lago y ha aparecido junto a Elon Musk durante la conferencia conservadora CPAC en Washington en febrero pasado.

Esta inversión en relaciones públicas y presencia mediática ha rendido frutos significativos. El gobierno argentino ha conseguido facilitar un acuerdo de 20 mil millones de dólares con el FMI, respaldado por Estados Unidos. Además, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, realizó una visita oficial a Buenos Aires, reforzando los lazos entre ambos países.

La estrategia de Milei demuestra que el acceso al poder estadounidense puede lograrse no solo a través de cabilderos profesionales, sino también mediante la creación de vínculos personales con figuras influyentes del entorno de Trump. Esta aproximación individualizada ha convertido al presidente argentino en el “favorito” de Trump entre los líderes latinoamericanos actuales.

La nueva era de las relaciones latinoamericanas con Washington

Estamos presenciando una intensificación casi histórica en los esfuerzos diplomáticos de América Latina hacia Estados Unidos. Si bien no es la región que más invierte en lobbying en Washington, el incremento reciente marca un punto de inflexión en las relaciones hemisféricas.

Tradicionalmente, los gobiernos extranjeros buscan establecer contactos con las nuevas administraciones. Sin embargo, América Latina está aumentando significativamente sus esfuerzos para garantizar su lugar en la mesa de negociaciones global, especialmente en una administración que, según los analistas, priorizará la región.

Johnston concluye que “ahora que algunos de estos actores están en el gobierno o tienen acceso directo al poder, los líderes latinoamericanos tendrán un terreno más fértil para avanzar sus intereses”. Esta nueva dinámica representa tanto oportunidades como desafíos para la autonomía política de la región.

La diplomacia transaccional que estamos observando redefine las relaciones internacionales tradicionales, sustituyendo los acuerdos multilaterales por negociaciones directas con beneficios inmediatos. El precio de estas relaciones privilegiadas es alto, pero para líderes como Bukele, Milei y Noboa, parece ser una inversión que consideran necesaria en el nuevo escenario geopolítico.

Scroll al inicio